
Fotografía de Drussawin Leepaisal
En el pasado hemos tocado esta temática centrándonos en la fotografía macro, HDR, infrarroja, nocturna; y en elementos como las siluetas y el fuego. Veremos ahora algunas recomendaciones útiles para otras opciones, ya que cada estilo tiene su propia técnica, y cada técnica tiene sus secretos a fin de hacerla más sencilla o atrayente.
Comencemos con un elemento: la Luna. Mucho se habla del mejor momento para la fotografía nocturna de acuerdo a las condiciones lumínicas - normalmente al anochecer, durante la llamada “hora azul”. Llevando este concepto a la fotografía de la Luna, podemos decir que el momento ideal es durante la etapa temprana de dicha hora, cuando recién comienza a elevarse. Dependiendo del lugar en el cual te encuentres, puede que no se vea demasiado brillante, pero su tamaño será notable. Y si además incluyes algún otro elemento estéticamente agradable dentro de la toma, podrás crear agradables composiciones.

Fotografía de Al Petteway
Pasaremos ahora al astro opuesto: el Sol. Siguiendo la línea del tamaño, en este caso podemos valernos del equipo para obtener el efecto deseado. Los teleobjetivos permiten capturar un gran disco solar al atardecer. Lo mismo obviamente puede aplicarse a la Luna: un teleobjetivo evitará que esta aparezca como una pequeña mancha blanca en el cielo.

Fotografía de Thomas Nebbia
Por otro lado, si deseas dar un toque de refinamiento a una imagen capturándola en blanco y negro, recuerda disparar a color y en RAW en lugar de JPEG (si la cámara lo permite). Eso evitará la pérdida de información necesaria para luego procesar las imágenes como desees en el ordenador. Por otro lado, seleccionar el nivel más bajo posible de ISO disminuirá la cantidad de ruido en los tonos más oscuros.

Fotografía de Rasko Ristic
Y por último, dos opciones que te resultarán útiles al fotografiar corrientes de agua. La primera de ellas es difuminarla, para lo cual deberás generar un desenfoque. Prueba con una velocidad de obturación de 1/8 o menor. Utiliza un trípode y un disparador remoto, o bien el disparador automático de la cámara para evitar el movimiento. También ten presente que si el viento mueve los árboles o arbustos que aparecen dentro del cuadro podría arruinarse la toma.

Fotografía de Amy White y Al Petteway
La otra opción a la hora de capturar corrientes de agua es congelar su movimiento. Para ello necesitarás una velocidad de obturación de al menos 1/250. Si no tienes suficiente profundidad de campo, prueba con un teleobjetivo y acércate. La locación capturada debajo - unas cataratas en Islandia - se luce en todo su esplendor con esta técnica.

Fotografía de Ellert Gretarsson
Recuerda estas pautas cuando te encuentres frente a algunas de estas temáticas, y saca lo mejor de cada situación.
Referencia:












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