La fotografía de aventura es probablemente el único campo en el cual los fotógrafos son los participantes mismos. Esto les brinda un lugar privilegiado desde el cual capturar la acción. Y dicha proximidad resulta muy efectiva a la hora de enfocarse en el sujeto principal, y capturar la emoción que se va generando a medida que los eventos transcurren. Si estás planeando un viaje y deseas incursionar en este estilo ¿qué deberás tener en cuenta?
En gran parte, la fotografía de aventura se trata de contar una historia. Muchos comienzan el proceso al iniciar el viaje, y continúan a medida que este transcurre, retratando la forma en la que van envolviéndose en las diferentes actividades, hasta llegar al punto máximo de la adrenalina.
Por otro lado, hacer buenas fotografías de aventura requiere equilibrar la fotografía con la participación, y combinar sólidas técnicas para el manejo de la cámara. Así que dependiendo del lugar y la actividad a realizar, deberás buscar información específica a este respecto. Dichas técnicas también deberán combinarse con una aguda observación del desarrollo de los acontecimientos, a fin de capturar los momentos estratégicos de cada actividad. En ese caso, los resultados serán tomas impactantes que muestren claramente la historia de cada aventura y envuelvan al espectador en ella.
Muchas situaciones también requerirán un planeamiento especial en cuanto al equipo que llevas. Y desde ya que lo primero a determinar serán los peligros para este, para aquellos a quienes retratarás y para ti mismo. Ya sea que se trate de senderismo, bicicleta, deportes acuáticos o exploración general, la seguridad deberá ser tu mayor prioridad. Son muchos los profesionales consagrados en este campo - empezando por Bill Hatcher, autor de estos consejos y fotógrafo de la National Geographic - que coinciden en que ninguna foto puede justificar que se ponga en riesgo a ti o a tus acompañantes.
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