La edición online de Sur ha sacado una extensa nota sobre alguien muy especial, un hombre que ha sabido unir sus dos pasiones: la docencia y la fotografía, y en ambas se ha destacado por su habilidad para innovar y hacer de su vocación un verdadero puente de ayuda a los más necesitados. Estamos hablando de Pepe Ponce, un malagueño por elección que tras haber nacido en Álora finalmente se estableció en esta hermosa ciudad.
Pepe Ponce se especializó en la educación para niños con capacidades diferentes y encontró la forma de comunicarse con ellos a través de la imagen, enseñándoles lo que por otros medios se le hacía más complicado. Según él mismo relata, luego de un curso de pedagogía terapéutica, encontró “fórmulas fáciles para enseñar a estos niños: asociaba la imagen con la palabra”. De esta forma durante muchos años enseño a leer y escribir a cientos de niños con dificultades cognitivas.
Esto por supuesto lo “obligó” a crear un extenso archivo fotográfico, creación para la cual recorrió todos los estilos del arte fotográfico: retrato, urbanismo, cultura, toros, Semana Santa, antropología, etc. De esta forma y aprendiendo al mismo tiempo que enseñaba, encontró que podía lograr resultados de mayor excelencia con sus alumnos si los llevaba a conocer los mejores lugares de su ciudad, de esta forma visitó en innumerables ocasiones cuanto monumento y lugares típicos existen en Málaga. Todo esto fue un largo camino y un duro aprendizaje, para poder contener a tantos niños cuyos comportamientos lindaban con lo antisocial.
Desde los años 70 Pepe Ponce pertenece a la Asociación Fotográfica de Málaga y fue de los primeros de Aula 7, en esos años su labor fotográfica comenzaba a convertirse en un paralelo con su actividad profesional como docente, para finalmente terminar siendo casi una misma cosa. Podemos decir que en su vasta colección de imágenes no hay un sitio o momento fundamental o cotidiano de Málaga que no haya sido registrado por su ojo fotográfico.
Así, y luego de casi 40 años, se ha convertido en el fotógrafo que registra con mayor pasión y vocación la actualidad malagueña, gracias a lo cual llegó a contar con más de 400 cámaras fotográficas y un número mayor de lentes.
Imparable, alegre, innovador, cámara en mano, Pepe además ha comprado cuanta fotografía antigua haya llegado a sus manos a través de anticuarios y coleccionistas, sin contar con las que ha recogido de las calles, convirtiéndolo así en el poseedor de un archivo de imágenes que supera el millón y medio de fotos.
Este apasionamiento, como era de esperarse, ha sido transmitido a su familia, conformada por su esposa Mari Carmen Blanes y sus dos hijos: Pablo y Alejandro. Estos últimos dos jóvenes que llevan en sus genes las ganas y el fervor de su padre por el mundo de la fotografía, son hoy en día los creadores y dueños del banco de imágenes más importante de Andalucía, y para algunos expertos, el mejor en español.
Para quienes aún no conocen el arte de Pepe Ponce o para quienes se han sentido movidos a conocerlo a través de este artículo les informamos que sus trabajos serán expuestos a partir del mes de mayo en Málaga. Pero, además y debido a su condición de incansable creador que hemos destacado anteriormente, Pepe promete que este año lo dedicará a fotografiar a personajes mayores desde un punto de vista especial.
Sin dudas un trabajador y un artista que merece nuestro reconocimiento, el de sus pares y el de la ciudad a la que tanto le ha brindado.
Fuente: sur.es












¡Deja tu comentario!