Fotografía de Pepe Ponce

El buen retrato busca captar no sólo el rostro o la constitución de alguien, sino también algo de su esencia, su expresión, su carácter. Y para ello no hay reglas mágicas, pero algo que puede ayudar es romper el hielo con el modelo. Sin importar que la persona sea agraciada o no, joven o mayor, lo que le permitirá ser natural y mostrar una expresión que valga la pena será el hecho de que se sienta cómoda. Así que es importantísimo crear un buen ambiente, charlar con la persona y lograr que se despreocupe de la cámara. Incluso pueden tomarse fotografías mientras esta conversa y gesticula al hablar, especialmente cuando se trata de alguien que de por sí es tímido o poco expresivo.

Pero por muy cómodo que se sienta el modelo, no podrá obsequiarnos una expresión entrañable  si debe esforzarse por mantener sus ojos abiertos a causa de la luz. Algo tan simple como esto es o que suele tensar en gran manera los músculos del rostro, causando que la postura de los músculos del rostro deje de ser natural. En un estudio profesional, esto puede resolverse al evitar que la luz incida directamente sobre la persona. Y en medios más caseros, el uso de la luz solar puede solucionar este y otros problemas relacionados también con las sombras y la naturalidad de los rostros: sobre todo la luz del final del día.

Y para entrenarnos en esto de captar la expresividad de una persona, no podemos dejar el asunto relegado a una cita concertada. Es necesario ganar práctica capturando retratos diariamente. La vida cotidiana suele ofrecernos momentos sencillos que aún así pueden resultar ideales para la captura.

Tal como decíamos, no hay reglas mágicas. Una vez que se han incorporado los procedimientos técnicos que aseguren la calidad de foto, la idea es poder “sacar” algo de la persona y lograr que su retrato sea cautivador.

Y tú, ¿has logrado un buen retrato? ¿Qué crees que haga falta para conseguirlo?

Referencia: http://antona.wordpress.com/2009/04/05/7-claves-del-retrato/

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