
No es fotógrafa. Su trabajo es netamente de edición, pero no por ello resulta menos artístico. De hecho, la filosofía con la que encara el retoque la ha llevado a triunfar internacionalmente, y sus puntos de vista pueden dar algo en qué pensar incluso a quienes retocan sus propias fotografías por necesidad y no por afición. A continuación seleccionamos algunas de las respuestas más interesantes dadas a un reportaje realizado por Calvin Dexter recientemente.
Te autodefines como artista digital y afirmas que el retoque es tu vida. ¿Qué haces exactamente? “Suelen preguntarme muy a menudo si hago fotografía o sólo retoque. Yo siempre digo que el que hace retoque es muy difícil que haga fotografía, y viceversa. Hablamos, claro está, de retoque de altos vuelos para revistas de publicidad y editoriales de moda. Es algo que lleva mucho tiempo y es un tiempo que un fotógrafo no debería tener si quiere triunfar en lo que hace.

U2 - Imagen tomada del sitio Quesabesde
[...] Cuando empecé a estudiar Publicidad nos enseñaron los distintos programas que se usan en la industria, y fue allí donde conocí Photoshop. [,,,] Me acuerdo de que alguien me preguntó por qué no me ponía a buscar fotógrafos interesados en que les retocara sus fotos. Yo contesté que por qué iban a pagarme a mí por algo que podían hacer ellos mismos. Y esa misma persona me dijo que yo lo hacía mejor. Así pues, escribí a muchísimos fotógrafos, y mi primer cliente fue un fotógrafo de España que me pagó 300 euros por retocar 60 fotos para una página web. Para mí era muchísimo dinero porque por aquel entonces no retocaba como retoco hoy. Hacía lo básico y poco más. Pero con esas fotos, que eran profesionales, mejoré mi porfolio y me contactaron otras personas que tenían otras necesidades.”
¿Descubriste entonces que el cliente siempre tiene razón?
Como buena argentina que soy, cuando alguien me preguntaba si sabía hacer algo yo decía que sí y luego averiguaba cómo se hacía. De este modo me obligaba a mí misma a aprender a contrarreloj. [...] Con esto y con el ‘feedback’ de los clientes iba mejorando. Si me hubiera quejado de los comentarios de los clientes y me hubiera puesto en plan “mi cliente es un toca pelotas”, no hubiera crecido cómo crecí. Hace poco escribí un artículo sobre eso de lo que el cliente siempre tiene razón. Es la única manera de crecer. Si piensas que el cliente es un ignorante con muy mal gusto, entonces no vas a ningún lado. Así pues, poco a poco me fui dando cuenta de que había mucho más mercado del que yo conocía. Empecé a descubrir el retrato corporativo e hice también retoque de “glamour”, aunque si lo dices voy a negarlo…

Rihanna - Imagen del sitio workshot.com.tr

Jake Shears - Imagen del sitio Quesabesde
Mi segundo trabajo fue para un fotógrafo que hacía calendarios de mujeres que practicaban el fisicoculturismo, y para mí fue algo sumamente doloroso retocar esas imágenes. Recuerdo que las hacía más delgadas y les daba forma de mujer, y el fotógrafo me decía que aquellas personas llevaban tres años trabajando su cuerpo y que en cinco minutos yo les había quitado todo ese esfuerzo y las había convertido en mujeres normales.
Entonces me di cuenta de que mis gustos personales no tenían nada que ver con lo que retocaba. Tenía que dejarme de estereotipos sociales y ajustarme a las necesidades del cliente. Y así fui aprendiendo de cada cliente, hasta que descubrí una página web que se llama whoistesting.com, y aunque es muy difícil entrar, milagrosamente me aceptaron. A partir de ahí envié mails a todas aquellas personas que tenían trabajos que me gustaban y empecé a trabajar por dos pesos. Aprendí el mercado de la moda, que era el que más me gustaba porque se trabaja con equipos profesionales, y fue precisamente entonces cuando aprendí a trabajar en equipo.”
Referencia:
http://www.quesabesde.com/noticias/natalia-taffarel-entrevista,1_9293












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