Ventajas y controversia sobre los bancos de fotos

Ventajas y controversia sobre los bancos de fotos

Subir las fotos: Una práctica no tan “libre”.
Dado que las empresas de microstock no cobran al fotógrafo por subir sus fotos, los aficionados suelen pensar que hacerlo es una actividad totalmente libre. Pero no es así: a pesar de que hacerlo si es “libre de gastos”, el fotógrafo no está libre de tener que sujetarse a ciertas normas o a la forma de trabajo de cada empresa.

A causa de estas regulaciones, las empresas someten cada foto subida al escrutinio de sus revisores, quienes verifican la calidad técnica y artística de cada fotografía, así como su potencial desde el punto de vista comercial. Tales revisores también comprueban los metadatos o palabras claves de las fotos para que puedan ser localizadas por los mejores motores de búsqueda de la web. Es bueno tener en cuenta que las empresas de microstock no aceptan ni a todos los fotógrafos ni todas las fotografías y, sobre la base de este concepto, cada fotógrafo debe realizar su propia selección previa para evitar que sus fotos sean rechazadas.

Hablando de precios….
Cada empresa de microstock utiliza su propio sistema de precios y pagos. Si sueles visitar los diferentes bancos de imágenes ya te habrás encontrado con la sorpresa de que la misma foto puede estar en varios de ellos y a precios totalmente dispares. De esta realidad se desprende que, si un fotógrafo aficionado desea comenzar a profesionalizarse de este modo debe evaluar cuáles son las empresas de microstock que le pagarán las comisiones más elevadas y cuáles le aportarán los mejores beneficios.

Algunos microstocks dan la posibilidad a sus colaboradores de hacerse exclusivos a cambio de comisiones más elevadas. Esto que en un principio puede parecer buena idea nos haría descartar otras vías para distribuir nuestras fotografías. Por este motivo la mayoría de los fotógrafos que conocen bien como funciona este negocio optan por la no exclusividad y por distribuir su trabajo a través de múltiples bancos de imágenes.

Una práctica un tanto controvertida
El modo de pensar de los partidarios del microstock es que prevalecerá la calidad y que los fotógrafos terminarán por ganar más dinero con muchos micropagos que con lo que ganarían al hacer sólo algunas ventas  en los bancos de imágenes tradicionales.

Pero algunos fotógrafos profesionales creen que subir sus fotos a estos bancos devalúa la práctica de la fotografía, puesto que la mayoría han sido tomadas por fotógrafos aficionados y, por esta razón, los fotógrafos profesionales ven el crecimiento de los sitios de microstock como una reducción de sus oportunidades de hacer sus propias ganancias.

¿Ya tienes una postura al respecto? ¿Cuál es?

Referencias:

http://www.mystockphoto.org/



  1. Wenceslao Castillo on Viernes 7, 2010

    Entiendo que, de entrada, los bancos de imágenes tipo microstock, no obligan a nadie que se dedique a la fotografía, ya sea a nivel aficionado o a nivel profesional a ingresar sus fotos.

    Ahí están, quien quiere hacer uso de ellos para vender sus imágenes, puede usarlos, y quien piense que los beneficios que les reportan las ventas no son suficientes, pues que no los use.

    Estás empresas ponen la plataforma que hace posible la venta y ambas partes se benefician de esto.

    Por otro lado las empresas que gestionan estos bancos de imágenes, al fin y al cabo son un negocio (los cuales suponen unos costes de mantenimiento) y es normal que definan ciertas normas, con el fin de mantener un banco de imágenes de cierta calidad. ¿Con qué criterio?, pues con el de ellos. ¿Donde está el problema?

    En cuanto a que devalúa el trabajo de los profesionales que no usan estas plataformas. No acabo de ver hasta que punto es así. Las imágenes que se venden en este tipo de sitios, son en su mayoría para el uso diario y a “mansalva” de estudios de diseño y suelen estar destinadas a ilustrar folletos, paginas web, pruebas de diseño, etc, etc., en definitiva para trabajos y clientes que nunca pagarían por un reportaje fotográfico dedicado. “Las empresas que pueden” y “los clientes que saben” distinguir este matiz, si invierten en reportajes y fotografía dedicada para sus productos y sus campañas.

    Y por otro lado, los que consumen fotografía artística, tampoco acuden a estos. Estos buscan un fotógrafo y una obra.